La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La verdadera, realidad humana, y las fantasías mundanas.
La verdadera, realidad humana, es que las personas, que vivimos, en el mundo (Planeta tierra, y otros veinte planetas, más del cosmos = Mundo), hemos sido, somos, y seremos, siempre, unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), viajeros, libres, por todo el cosmos, que tenemos, nuestra única casa, permanente, en el cielo, y la eternidad (Dios-Padre).
Y la verdadera realidad, de todo el cosmos, es que, solamente, en esos veinte planetas (Mundo), está habitado, por una presencia humana.
De manera, que, si una persona, se dedicara, a viajar, por millones de planetas del cosmos, por medio, de un ovni, solo encontraría, una presencia humana, en los interiores de esos veinte, planetas, nada más.
Y uno de esos veinte planetas, del cosmos, habitado, por personas, es el planeta Ummo.
Así, que los ummitas, son, solamente, unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), que, hace, unos diez mil años, en lugar de aterrizar, en el planeta tierra, aterrizaron, en su lugar, en el planeta Ummo, y como, ese planeta Ummo, era mucho menos adverso, para las personas, que, el planeta tierra, lograron organizarse, dentro de él, en una cierta medida, y posteriormente, crear, unas naves, por medio, de las cuales, poder hacer unos pocos viajes interplanetarios.
Y por tanto, los ummitas, en lugar de morirse, en el cosmos, como, si fueran, unos animales, más, deben de ser salvados, por Dios, a sus vidas eternas, exactamente igual, que, nos ocurre, a todas las personas, que habitamos, en el planeta tierra, es decir, por medio, de sus dormiciones, en el reino de los cielos, y sus despertares, dentro de los ovnis piramidales.
Y por tanto, si algún ummita, muere, en el cosmos, alguna vez, después, debe de resucitar, a su vida eterna, por medio, de la invisibilidad, de su cadáver.
Los ummitas, como provienen, de un planeta, menos adverso, que el planeta tierra, para las personas, pues, sus vidas, están mucho menos enloquecidas, que las vidas de las personas, que habitamos, el planeta tierra, y por tanto, los ummitas, son, unas personas, menos “malvadas”, que las personas, que habitamos, el planeta tierra.