La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La vida eterna, o la inmortalidad, del profeta Elías.
El profeta Elías, como la v. María, y como, otros muchos, millones de personas, anónimas, que han vivido, en el mundo, a lo largo, de diez mil años, fueron, unas personas, que aunque, haya nacido, varias veces, en el mundo, o planeta Tierra, de mujer, nunca, ha muerto, en ese mundo, es decir, esas personas, nunca han dejado de poseer, unas vidas, eternas, de unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación, sin cadáveres algunos suyos, de por medio.
Es decir, estas personas, han sido, unas personas, completamente libres, del pecado original, sacerdotes de Dios, según el orden de Melquisedec, que aunque han vivido, en el planeta Tierra, varias veces, para redimirse, del mal, mediante sus vidas sufridas, nunca han muerto, en el planeta Tierra, y por tanto, son unas personas, sin edad alguna, o son unas personas, que, como , los atlantes, jamás tuvieron, un principio, y jamás pueden tener, ningún final.
S. Juan Bautista, fue, hace dos mil años, el mismo profeta Elías, nacido, en el mundo, unos siglos después, de su primer nacimiento, hace, unos tres mil años, y como oveja de Dios, que fue, ninguna persona, pudo darle muerte, sino, que, el profeta Elías, fue arrebatado por Dios, desde su cárcel, y el rey Herodes, se quedó asombrado, por ser testigo, de la salvación de S. Juan Bautista, ya que el rey Herodes, era un seguidor más, de S, Juan Bautista.
Y poco después, de esto, y para que la inmortalidad-salvación, de S. Juan Bautista, no se hiciera famosa, entre sus discípulos, Herodes, y a causa de una promesa, ordenó decapitar, a otra persona, cuyo cuerpo, era muy parecido, al de S. Juan Bautista, y lo entregó, a sus discípulos, decapitado, y de esa manera, Herodes, falsificó, la muerte, de S. Juan Bautista, para que los discípulos de S. Juan Bautista, no recordaran a su maestro, como una persona, librada de su muerte cadavérica, por el poder de Dios, sino, que la recordaran, como una persona, fallecida, en el mundo (¡¡¡Verdadero sentido, de la decapitación de S. Juan Bautista, ante sus discípulos!!!).