La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La vida raptada por Jesucristo.
Raptada por Jesucristo, al interior de un Carro de fuego (Nube), del Reino de los cielos, sin duda alguna, como así lo afirmó, San Pablo, en sus cartas.
¿Cómo es esta vida humana?
Pues es una vida humana, viajera libre, por todos los planetas del Cosmos (Por medio de los Carros de fuego (Nubes)), y que tiene, su casa permanente, en la Eternidad, ó Padre, pero que puede volverse, de forma transitoria, de nuevo, terrestre, si la persona raptada, así lo desea, libremente, y las veces, que así, lo desee libremente, la persona raptada (Jesucristo: “Mis ovejas, podrán entrar, y podrán salir, las veces que lo deseen, y apacentarse en la vida eterna”).
Y por tanto, es una vida humana, sin cadáver humano, alguno.
Y por tanto, es una vida humana, salvada, ó librada de la sepultura (Jesucristo = Puerta ancha = Sufrir mucho, no terminado de completar, matemáticamente).
Y por tanto, es una vida humana, que también, puede ser, potencialmente, una vida santificada, ó redimida, plenamente (Jesucristo = Puerta estrecha = Sufrir mucho, completado matemáticamente)
Y por tanto, es una vida humana, eterna, ó sin final alguno.
Y por tanto, es una vida humana, que puede poseer, un grado de dormición, ó un grado de conversión en diamante, que puede oscilar, libremente, entre un 100 % (La Eternidad, ó Padre), y un mínimo (Vida, vivida, en la tenebrosidad, del interior del planeta Tierra).
Y por tanto, es una vida humana, que no volverá a padecer, ni hambre de alimentos, ni sed de agua, como prometió Jesucristo, a sus discípulos, hace dos mil años, para todas aquellas personas, que se alimentaran, de su Cuerpo.
Y es una vida humana, que puede comenzar, ó que puede dar comienzo, para un habitante del planeta Tierra, en cualquier momento, de la vida, de ese habitante del planeta Tierra (Invisibilidad de esa persona, en el interior del planeta Tierra, y visibilidad, de esa persona, en el interior de un Carro de fuego (Nube)), mediante el poder de Dios.
Y por tanto, es una vida humana, totalmente obediente, a la voluntad del Padre eterno, para todos los hombres creados, y para todas las mujeres creadas, a partir, de las personas, asexuadas.
Así fue la vida, de Abrahán, del profeta Elías, de Jesucristo resucitado, de Job, de la V. María, de San Pablo, de todos los verdaderos discípulos de Jesucristo, hace dos mil años, y de todas las personas, en general, que se han gozado, de su amistad, con el Padre eterno, a lo largo de los diez mil años, de duración temporal, del mundo.
Y así serán las vidas eternas, de uno de cada dos hombres, y de una de cada dos mujeres (Unos 4000 millones de personas), según prometió Jesucristo, a todas las naciones del mundo, hace dos mil años (Leer el episodio del Hijo del Hombre, en los evangelios, de San Lucas, San Marcos, y San Mateo).
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