La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Viviendo, en el mundo ya, una vida eterna.
Es decir, una vida, hecha, de un número de siglos, inlimitado, que, por tanto, ni comenzó, nunca, en un pasado, ni acabará nunca, en un futuro.
¿Y que, nos es preciso, a las personas, para poder lograr, esto?
Pues, simplemente, el finalizar, nuestras estancias, en dicho mundo, o planeta Tierra, durmiendo, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, y desapareciendo, o volviéndonos invisibles, en él, por medio, de la ayuda de Dios, en lugar de finalizar, esas estancias, en el mundo, muriendo, y convirtiéndonos, por tanto, en unos cadáveres.
Es decir, que, todas aquellas personas, que, como, por ejemplo, Enoc, el profeta Elías, la v. María, o mi madre, hace unos meses, finalizan, sus estancias, en el planeta Tierra, o mundo, volviéndose invisibles, o desapareciendo, en dicho, planeta Tierra, o mundo, sin dejar, ningunos rastros, suyos, en él, pues en realidad, han poseído, desde siempre, todas estas personas, en sí mismas, unas vidas eternas, o unas vidas inmortales, o unas vidas interminables, sin ningún comienzo, y sin ningún final, y por tanto, todas, estas personas, han poseído siempre, la edad que posee, un diamante, de dureza máxima, es decir, una edad, de un número de años, indefinido, o eterno, sin ningún comienzo, y sin ningún final.
Es decir, que, no tiene, ningún sentido, el afirmar, que estas persona, tuvieran, 70, 80, o 90 años, mientras vivieron en el mundo, o planeta Tierra, sino, que, lo lógico, es el afirmar, que, el número de años, verdadero, que poseían, todas estas personas, ha sido siempre, infinito, o ilimitado, es decir, sin ningún principio, y sin ningún final, aunque, estas personas, vivieran, transitoriamente, en el mundo, o planeta Tierra, un cierto, número de años, limitado.
En resumidas cuentas, que solo tienen, unas edades limitadas, todas aquellas, personas, que finalmente, se convierten, en unos cadáveres, en el mundo, pues, todas aquellas personas, que finalizan, sus estancias, en el mundo, volviéndose, invisibles, o desapareciendo, en él (Personas salvadas), han poseído siempre, estas personas, unas edades, ilimitadas, sin ningún comienzo, y sin ningún final, aunque, aparentemente, no fuera así, mientras, estas personas, han vivido, en el mundo, o planeta Tierra.
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