La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La vida mineral.
Es la vida, de la Creación, con un, nulo porcentaje (0 %), de vigilia, y por tanto, la vida mineral, es la vida, hecha de un, 100 %, de vida onírica, en su configuración.
Es decir:
[Cualquier mineral o cualquier metal] = [Un sueño, sin ningún despertar, a una vigilia, cuyo grado de felicidad, es inversamente proporcional, al desfase, de ese metal, o al desfase, de ese mineral]
[Una pirámide, tetraédrica, buscando incansable, a su dureza máxima (Perfección geométrica total)] = [Una vida onírica, mineral, tendiendo a alcanzar, su grado de felicidad, máximo (Dios)]
Y por tanto, la vida mineral, humana, que describe, el libro del Apocalipsis (La Jerusalén celeste), es una vida humana, 100 % onírica, o bien, es una vida humana, con un porcentaje, completamente, nulo, de vigilia.
Y por tanto, todo el planeta Tierra, está configurado, por una vida mineral, o vida, 100 %, onírica, sin vigilia alguna (Implosión, del planeta Tierra, o Gravedad atractiva, del planeta Tierra, mayor, que la Gravedad repulsiva), una vida vegetal, que consiste, en un cierto despertar, de la vida mineral, a la vigilia, una vida acuática, que está configurada, por unos peces, que son, unos vegetales, despertando ya, a sus vigilias (Gravedad atractiva = Gravedad repulsiva), de forma clara, y unos animales, terrestres, que son unos peces, despertados completamente ya, a sus vigilias (Gravedad atractiva < Gravedad repulsiva), pero, que conservan, todavía, unas ciertas tendencias, hacia las vidas oníricas, o tendencia hacia sus vidas minerales, originales, muy pequeñas.
Si una persona, se cobija, dentro de un mineral, dentro, de un metal, o dentro de una pirámide, se cobija, dentro de un sueño, sin vigilia, muy feliz, es decir, esa persona, se cobija, dentro de una fuerza implosiva, que le impide pudrirse-enfermar, o que le impide, convertirse, en los gases, de un cadáver.