La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las casas piramidales, en los fondos de los océanos.
Así, como las casas piramidales, que construyeron, los atlantes, en la superficie del planeta Tierra, con el paso del tiempo, los atlantes, no enloquecidos por el planeta Tierra, ya no las volvieron a habitar, de nuevo, y poco a poco, por tanto, esas casas piramidales, fueron siendo, desmanteladas, por los ladrones, en cambio, las casas piramidales, construidas, por los mismos atlantes, en los fondos de los océanos, del planeta Tierra, continuaron siendo habitadas, por los atlantes, no enloquecidos, por el planeta Tierra, durante, siglos y siglos, hasta la misma actualidad, convirtiéndose, por tanto, esas casas piramidales, en las bases de operaciones, permanentes, del Reino de los cielos, en el planeta Tierra.
Y estas bases de operaciones, permanentes, permanecerán en pié, hasta el mismo, final, del mundo, es decir, hasta la total evacuación, de todos los habitantes del planeta Tierra, a los Carros de fuego, Nubes, naves celestiales, u ovnis piramidales.
Y por tanto, estas bases de operaciones permanentes, o ciudades, sumergidas, en los fondos marinos, podrían ser habitadas, por ejemplo, por todas personas, que son arrebatadas, diariamente, en todas las naciones del mundo, por el poder de Dios, a los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, es decir, por ejemplo, el profeta Elías, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, s. Pedro, la v. María, pudieron habitar, perfectamente, y de forma transitoria, estas casas piramidales, marítimas, sumergidas, en los fondos de los océanos, antes de iniciar, sus viajes, de vuelta, hacia el Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales.