La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las fuerzas del sol.
El sol, es la inteligencia humana, única, con la tendencia, a ser, lo menos feliz, posible, o bien, el sol, es la inteligencia humana, única, contemplada, desde el punto de vista, de los ángulos, más grandes.

[Sol] = [[IH], [@, muy grandes]] = [{Implosión (Gravedad atractiva)} – {Explosión (Gravedad repulsiva)} – {Desfases, muy grandes, cercanos a la unidad} = [0]] = [Un gran porcentaje de Onda (Líneas verdes = (Implosión – Explosión = i. Seno w)), y un muy pequeño, porcentaje de Partícula (Líneas rojas = (Implosión = Explosión))]
Y por tanto, el sol, es la inteligencia humana, única, enferma, o sometida a un mal, totalmente inevitable.
¿Cómo puede viajar, pues, una persona, entre el sol, y una estrella, en combustión, menos feliz?
Pues, variando, la contemplación, de su inteligencia, única, hacia unos ángulos, mayores, por medio, de una explosión.
¿Y como puede viajar, una persona, hacia unas estrellas, en combustión, más felices, que el sol?
Pues, variando, la contemplación de su inteligencia, única, hacia unos ángulos, mayores, por medio, de una implosión.
En realidad, las personas, que habitamos, el mundo (Planeta Tierra), estamos sumergidas, todas, desde hace diez mil años, en un viaje cósmico, por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, que va, desde unas estrellas, en combustión, menos felices, a unas estrellas, en combustión, más felices, y por tanto, el sol, actual, que contemplamos, ahora, las personas, no es el mismo sol, que el sol, que, contemplaban, las personas, hace, unos miles de años, o hace unos cientos de años, sino, que se trata, de unas estrellas, en combustión, diferentes, en cada caso.
Y al planeta Tierra, le ocurre, exactamente igual, que al sol, no es el mismo, planeta, el que contemplaban, las personas, hace unos miles de años, que el actual, que contemplamos, las personas, debido, todo esto, a ese viaje cósmico, al que estamos sometidas, todas las personas, desde hace quince mil años, y por medio, de los carros de fuego, nubes, o naves celestiales.