La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las idas, y venidas, del Hijo del hombre.
El Hijo del hombre, como profetizó, Jesucristo, de él, hace dos mil años, debe de finalizar, su estancia en el planeta Tierra, o mundo, conjuntamente, con algunos de sus familiares, siendo un desconocido, en el planeta Tierra, o mundo, es decir, padeciendo su redención, y siendo tenido en nada, en el mundo, o planeta Tierra, y por tanto, el Hijo del hombre, debe de huir, completamente vivo, por medio, del poder de Dios, desde su casa terrena, a un carro de fuego, desapareciendo completamente, del mundo, o volviéndose, completamente invisible, en el mundo, siendo, un completo desconocido, en el mundo, o planeta Tierra (Siendo tenido en nada).
Y después, de esto, el Hijo del hombre, si que debe de hacerse, famoso, en el mundo, y ser recordado, en ese mundo, pero, como, una persona, salvada de su muerte cadavérica, y como una persona, por medio de la cual, el Evangelio eterno, o verdad, fue revelado, al mundo, entero, hasta el final definitivo, del mundo.
Y al cabo de cierto tiempo, de su huida del mundo, el Hijo del hombre, debe de volver, de nuevo, desde la vida eterna, a su casa terrena, pero solamente, por unas breves horas, tras lo cual, el Hijo del hombre, debe de huir, otra vez, de nuevo, al carro de fuego, o casa piramidal, desde su casa terrena, por medio, del poder de Dios.
Y de esta manera, tiene que transcurrir, la futura vida eterna del Hijo del hombre, hasta que se produzca, el fin definitivo del mundo, es decir, hasta que, todos los habitantes del mundo, vivos, y resucitados, huyan del planeta Tierra, o mundo, hacia los carros de fuego, o casas piramidales.
Porque, con cada ida y venida, del Hijo del hombre, entre el carro de fuego, y su casa terrena, y su casa terrena, y el carro de fuego, una cierta parte, de los habitantes del mundo, huirán con él, a los carros de fuego, de manera, que con un cierto número, de idas y venidas, del Hijo del hombre, el planeta Tierra, se quedará, completamente vaciado, de personas, y por tanto, se habrá producido, de esa manera, todo el verdadero, fin del mundo, completo.