La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las ideas, acerca de las cosas, invisibles.
Pues, no existen, en el cosmos, es decir, no existen, en la sabiduría humana, acerca de la vigilia, iluminada, por las estrellas, en combustión.
Y por tanto, las ideas, acerca de esas cosas invisibles, tan solo existen, en la sabiduría humana, onírica.
Y por tanto, las personas, que se dedican, al estudio, de las ideas, acerca de las cosas, invisibles, se dedican, al estudio, de la sabiduría onírica, humana, exclusivamente.
Ejemplos, de cosas invisibles:
Un átomo, una molécula química, un electrón, un neutrón, un protón, o cualquier, otra partícula.
Un cadáver humano, enterrado, en una tumba.
Un planeta, en un cielo, nocturno, privado, de toda luz, proveniente, de una estrella, en combustión.
Un virus, o una bacteria, para unas personas, que carecen, de un microscopio.
Un reloj, de pared, en una habitación, no iluminada, por ninguna luz, plasmática.
Pero, las ideas, acerca de las cosas invisibles, y las ideas, acerca de las cosas visibles, aunque se diferencian, entre sí, por poseer, unos diferentes desfases, tienen, la misma, naturaleza esencial, es decir, son, unos ciertos porcentajes, de la felicidad, humana, plena, más, o menos, grandes, naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, siempre, irrepetibles, entre sí, que crecen, sus felicidades, por medio, de una implosión, y que decrecen, sus felicidades, por medio, de una explosión.
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