La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las muertes de los enemigos.
¡¡¡No se deben de desear, jamás!!!
Pues, lo único, que hay que desearles, a los enemigos, es que huyan, del planeta Tierra, completamente vivos, lo antes posible, y conozcan, por tanto, en esas vidas eternas, de cosmonautas, sus verdaderas naturalezas bondadosas, exclusivamente, nada más, y por tanto, se olviden, por completo, de sus naturalezas malignas, artificiosas, generadas solamente, por el mal, del planeta Tierra.
Y por tanto, la única muerte, que le puede desear, una persona, a otra, persona, es una muerte cadavérica, resucitada, posteriormente, al cabo, de unos, 2-3, segundos, del fallecimiento, nada más, con la invisibilidad, de ese cadáver, para siempre, y la conversión, de esa persona, resucitada, en un cosmonauta de Dios, poseedor, de su vida eterna.