La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas.
Son las naves que posee, el Sueño eterno del Reino de los cielos, y que les sirven a los ángeles, ciudadanos de ese Reino de los cielos, para poder viajar libremente, por todos los planetas del Cosmos.
El Sueño eterno del Reino de los cielos, posee, millones de estas naves, como explica, muy bien, el libro del Apocalipsis.
Hace unos diez mil años, ángeles-cosmonautas, tripulantes de estas naves, desgraciadamente y lamentablemente, y a causa de una falsa información, ó pecado original, se perdieron ó se extraviaron, en las cuevas y cavernas del planeta Tierra, y estos ángeles caídos, y enloquecidos, por esas cuevas, fueron los ancestros, de todos los habitantes humanos, que ha tenido el mundo (Mundo = Vida humana, encerrada dentro del planeta Tierra), a lo largo de toda su historia.
Y por tanto, desde hace diez mil años, las naves del Reino de los cielos, siempre han estado orbitando, el planeta Tierra, y los habitantes del mundo, las han confundido, muchas veces, con unos objetos volantes no identificados (Ovnis).
¿Por qué motivo, ha sucedido, eso?
Porque el único objetivo del Reino de los cielos, a lo largo de diez mil años, ha sido, solamente, el de rescatar, sanos y salvos, en sus naves, a todos sus ángeles caídos en el planeta Tierra, y por tanto, el devolverles, de nuevo, a esos ángeles caídos, sus condiciones naturales, perdidas lamentablemente, de ser, unos ángeles-cosmonautas, viajeros, libres é inmortales, por todos los planetas del Cosmos, y que vuelven a tener, de nuevo, como su única casa permanente, no ya el planeta Tierra, sino la Eternidad, ó Padre (Sueño humano, 100 % dormido).
Las naves del Reino de los cielos, están hechas interiormente, de Sueño eterno, ó Diamante enfriado, hasta el infinito, y de Vigilia, ó Fuego, y por ese motivo, la Biblia, les da el sobrenombre, de Carros de fuego.
Las naves del Reino de los cielos, muchas veces, permanecen quietas, en la atmósfera terrestre, y por ese motivo, la Biblia, les da sobrenombre, de Nubes.
Todos los profetas, que han hablado, en el Nombre del Dios Trinidad, a lo largo de sus diez mil años, de vida perdida ó extraviada, al final de sus estancias, en el planeta Tierra, han terminado convirtiéndose, en ángeles cosmonautas, tripulantes de estas naves celestiales.
Y como anunciaron, tanto, Jesucristo, como San Pablo, hace dos mil años, uno de cada dos hombres, y una de cada dos mujeres, de todos los habitantes del mundo (Ancianos, y personas mayores, principalmente), serían tomados-arrebatados-raptados-salvados, a los interiores de estas naves celestiales, que orbitan, y orbitarán siempre, el planeta Tierra, hasta que sea el momento oportuno (Redención del mundo, completada), de apagar sus fuegos, ó plasmas, internos, y emprender, el viaje de vuelta, hacia el Sueño eterno del Reino de los cielos, con todos los ángeles caídos (Habitantes del mundo), rescatados felizmente, a bordo (Fin del mundo, ó transfiguración del mundo, en el Reino de los cielos).
Así pues:
[Ángeles, no caídos] = [Ángeles, tripulantes de las naves celestiales] = Extraterrestres.
[Ángeles caídos] = [Habitantes del mundo (Planeta Tierra)] = Terrestres.
[Ángeles caídos (Terrestres)] + Salvación + Redención = [Ángeles no caídos (Extraterrestres)]
Mundo + Salvación + Redención = [Sueño eterno del Reino de los cielos]
Estas naves del Reino de los cielos, jamás aterrizarán abiertamente, en el futuro, en el interior del planeta Tierra, sino que se limitarán siempre, a arrebatar a sus interiores (A distancia), a todos aquellos habitantes del mundo, que den sus consentimientos, con la única intención, de librarlos de sus muertes terrenas, y darles, de nuevo, sus vidas eternas de cosmonautas, perdidas hace diez mil años.
Y por tanto, todas aquellas personas, que no den estos consentimientos, para ser arrebatados, morirán sin duda, en el planeta Tierra, porque el ambiente, infinitamente adverso del planeta, les terminará dando muerte, sin duda alguna.
Naves celestiales, en acción:
Restos de antiguas, Naves celestiales, abandonadas en los desiertos terrestres, desde hace unos nueve mil años.
………………………………