La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las personas redentoras.
¿Qué personas, son, las personas redentoras?
Pues, todas aquellas personas, que se dedican, a redimir, a sus prójimos, ocasionándoles, males, y sufrimientos, para que, sumando, y sumando, sufrimientos, puedan alcanzar, estas personas, en el futuro, de una manera justa, una vida eterna, completamente libre, de todo sufrimiento.
Es decir, todas las personas, redentoras, son en realidad, unas personas malvadas, o son unas personas, dedicadas a hacer el mal.
¿Y por qué ley, se rigen, estas personas, redentoras?
Pues, con esta ley: “Haz con los demás, lo que te gustaría, que hicieran, los demás, con tu propia persona”
De manera, que estas personas, redentoras, deben, de aceptar, valientemente, sin cobardía alguna, sobre sí mismas, todos los males, que les sobrevengan, que en un futuro, les servirán, también, para poder alcanzar, justamente, unas vidas eternas, totalmente libres, de todo sufrimiento, o mal.
Y hay que tener, en cuenta, que la omnipotencia de Dios, consiste, en anular completamente, de forma milagrosa, a todos aquellos males, que no armonicen, con la vida eterna, de unos cosmonautas, suyos, huidos del planeta Tierra, y viajeros, libres, por toda la Creación.
Y por tanto, tanto, los fariseos, como la turba, de personas, que crucificaron a Jesucristo, hace dos mil años, eran…¡¡¡Unas personas redentoras!!!
Y como la turba, de estas personas, clamó, en voz en grito, que la sangre de Jesucristo, recayera, sobre ellas mismas, y sobre sus propios hijos, pues de esa manera, todas esas personas, quedaron, completamente justificadas, con estas palabras.