La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las personas sacrificada a los dioses.
¿Que fue, en realidad, un dios, o que fue, en realidad, una diosa, en la antigüedad?
¡¡¡Pues, un dios, fue, un Hijo de Dios, cosmonauta de Dios, viajero, libre, por completo, de todo mal, por toda la Creación, y una diosa, fue, una Hija de Dios, cosmonauta de Dios, viajera, libre por completo, de todo mal, por toda la Creación!!!
Y por tanto, una persona, sacrificada, a los dioses, fue, en la antigüedad, una persona, que tras redimirse, por completo, del mal, en el mundo, por medio, de soportar, previamente, una cierta cantidad de mal, [R ^], conquistaba, por tanto, finalmente, una vida eterna, o vida inmortal, de cosmonauta, viajero, libre, por toda la Creación, por medio, de su abducción, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, y hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, por toda la eternidad.
Todos los egipcios, se sacrificaron, a los dioses.
Todos los mayas, se sacrificaron, a los dioses.
Job, fue una persona, sacrificada a los dioses.
Jesucristo, se puede considerar, como una persona, sacrificada a los dioses.
S. Pablo, y s. Pedro, fueron, unas personas, sacrificadas, a los dioses.
Y por tanto, durante, estos últimos, diez mil años, absolutamente, todas las personas, que han vivido, en el planeta Tierra, o mundo, han sido sacrificadas, a los dioses, o se han dedicado, a redimirse, por completo, del mal, por medio, de los argumentos de sus vidas sufridas, en el mundo, para poder conquistar, finalmente, de esa manera, y con el fin del mundo, y de una manera justa, una vida eterna, de cosmonautas, huida del planeta Tierra, viajera, libre, por toda la Creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, y que tiene, su única casa, permanente, en Dios (Padre), mismo.
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