La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las personas, que sufren….
Toda aquella persona, que lleva en su interior, un sí a su salvación personal, solamente, por este hecho, es decir, solamente, por ser una oveja, del Dios Trinidad, ya consciente, ya inconsciente, es, y será, siempre, una persona, inmortal, o sea, es una persona, que el último instante de su estancia en el mundo (Planeta Tierra), en lugar de morirse, y dejar, por tanto, un cadáver suyo, en ese mundo (Planeta Tierra), se volverá, completamente invisible, en ese mundo, y se volverá visible, solamente, en el interior de un Carro de fuego, Nube, u ovni tetraédrico, es decir, esa persona, tendrá el mismo destino final, que tuvo, el profeta Elías, hace tres mil años, y que tuvieron, también, Jesucristo, resucitado, la V. María, S. Pablo, y todos los que fueron, discípulos fieles, de Jesucristo, hace dos mil años.
Pero, toda aquella persona, que espera, conscientemente, esta salvación, y que, al mismo tiempo, sufre voluntariamente, para terminar de completar, matemáticamente, su redención, o su santificación, personal, ([R] = sufrimientos de Jesucristo, o sangre derramada por Jesucristo), además de poseer, la inmortalidad, que poseen, todas personas salvadas, es decir, además de ser inmortal, es todopoderosa, pues toda la Creación, o toda la Mente del Dios Trinidad, lucha a favor de ella, para defenderla, invenciblemente, de todo aquello, que no sea, su futura vida eterna, de cosmonauta, libre, viajero, e inmortal, por toda la Creación, y por tanto, todos los enemigos, de esta persona santa, se estrellan estrepitosamente, contra este poder, que el Dios Trinidad, le concede a esta persona.
¡¡¡El Salmo 91, narra, un ejemplo perfecto, del destino final, que posee, una cualquiera, de estas personas santas!!!
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