La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las personas, y los animales.
¿En que se diferencian, entre sí?
Las personas, somos unos seres extraterrestres, que tenemos, potencialmente, a todos los planetas del Cosmos, dentro de nuestros pensamientos.
Los animales, en cambio, son unos seres terrestres, exclusivamente, que solo tienen, en sus pensamientos, al planeta Tierra.
Las personas, le tenemos, unos ascos enormes, al planeta Tierra, que se manifiestan, con nuestros ascos, hacia nuestros propios excrementos, y hacia, nuestros propios orines.
Los animales, en cambio, no le tiene, ningún asco, al planeta Tierra, y por tanto, a los animales, no les causan, ningunos ascos, sus excrementos, y sus orines.
Para las personas, el planeta Tierra, es un mal, o sufrimiento, de una forma inevitable.
Para los animales, en cambio, el planeta Tierra, es su única casa natural.
Y por tanto, mientras para las personas, que viven en el planeta Tierra existe, el bien (Sus vidas eternas extraterrestres), y existe, el mal (Sus vidas terrestres), en cambio, para los animales, no existe, ni el bien, ni el mal.
Las personas, provenimos, de un sueño, poseedor, de una felicidad, máxima, y en cambio, los animales, no provienen, de ese sueño, con una felicidad, máxima.
Los animales, solo pueden existir, sí y solo sí, los pensamos, las personas, porque, si no es así, los animales, no existen, en ningún lado.
Y por tanto, los animales, comenzaron a existir, cuando los pensamos las personas, por primera vez, hace, unos diez mil años.
En cambio, las personas, al provenir de una inteligencia sin contenido alguno, originalmente, no tenemos, ni ningún principio, ni ningún final, es decir, las personas, provenimos de la eternidad, y nos encaminamos, hacia esa misma eternidad.