La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las personas, y los chimpancés.
¿Qué somos, las personas?
Pues, las personas, somos, un sueño eterno, infinitamente feliz, sin ningún principio, y sin ningún final, que inicialmente, tenía la forma, de la Eternidad, Padre, humildad infinita, o inteligencia, sin contenido alguno, [0], que después, mediante una Explosión, adoptó, la forma, de un sueño, plenamente feliz, y que con, los siete días de la Creación, o las siete investigaciones humanas, de la Creación, iluminada, por la luz plasmática, y por medio, de unas Explosiones, adoptó, la forma, de todos los cielos nocturnos, y después, adoptó, por último, y por medio, de otra Explosión, las formas, de todos los exteriores, de todos los planetas, del Cosmos.
¿Y que son, los chimpancés?
Pues, unas ideas, muy concretas y determinadas, de la inteligencia humana, generadas, en esa inteligencia humana, por primera vez, en toda la historia de la Creación, a partir, del pensar amorfo de Dios, cuando esa inteligencia humana, procesó, el interior tenebroso del planeta Tierra, hace unos diez mil años (Pues anteriormente, los chimpanc és, eran solamente, pensamiento amorfo, del Dios Trinidad, no procesado, por la inteligencia humana).
Y por tanto, con el fin del mundo, es decir, con la conciliación, del sueño eterno, infinitamente feliz, por parte de todas las personas, que actualmente, visionan dentro de sus pensamientos, a unos pocos planetas del Cosmos (El planeta Tierra, entre ellos), los chimpancés, dejarán de ser unas ideas, del pensamiento humano, y por tanto, los chimpancés, dejarán de existir, pues los chimpancés, pasar án a ser, por medio, de una Implosión, primeramente, unos puntos luminosos, y una oscuridad, de un cielo nocturno, y por último, pasarán a ser, solamente, pensamiento del Dios Trinidad, no procesado, por el pensamiento humano.