La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las pirámides, unas figuras sagradas.
Una pirámide, es, tanto más, sagrada, cuanto más, se parece, en su geometría, al tetraedro regular, perfecto, ideal, del Dios Trinidad (Caras = planos perfectos; vértices = puntos ideales; aristas = líneas rectas, ideales), que está configurado, por un 100 % de implosión, y por un 0 % de explosión, es decir, que esa pirámide, es una pirámide, 100 %, perfecta, y por tanto, es un ser vivo, durmiendo un sueño, infinitamente feliz, en forma de una inteligencia, sin contenido alguno, Padre, o Eternidad.
Y cuanto, más sagrada, es una pirámide, mayor es la positividad, de la epidemia, que genera, es decir, mejor cataliza, a la química relativista, y por tanto, un mayor poder, para solidificar, a la materia, posee, esa pirámide, es decir, un mayor tiempo, tarda, en pudrirse, la vida, bajo su influencia.
De manera, que la pirámide tetraédrica, del Dios Trinidad, al ser, 100 % perfecta (100 %, sagrada), tiene, tal poder, para solidificar a la materia, que es capaz, de convertir, a la blandura, extrema, de un cadáver humano, en una persona, resucitada, a la vida eterna, de nuevo, de manera, que la pirámide tetraédrica del Dios Trinidad, es capaz, de resucitar, a todas las personas, que han muerto, en el planeta Tierra, a lo largo de diez mil años, a unas vidas eternas, de cosmonautas.
Los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales (Tetraédricos), son, en realidad, el Tetraedro perfecto, del Dios Trinidad, pero que ha perdido, transitoriamente, en un cierto grado, o en una cierta medida, el 100 %, de su geometría perfecta, es decir, que han dejado de ser, transitoriamente, el 100 %, sagrados, pero que ansían, de nuevo, en el futuro, el recuperar, de nuevo, el 100 % de su perfección total, convirtiéndose, por tanto, en el futuro, en el Tetraedro, 100 % perfecto, del Dios Trinidad, 100 % sagrado.
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