La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las prostitutas y los homosexuales.
Jesucristo, les dijo, hace dos mil años, a los fariseos:
“Las prostitutas y las meretrices, están más cerca del Reino de los cielos, que vosotros”
Y lo que quiso decir, en realidad, Jesucristo, es que existían, en el mundo, más prostitutas, con unos síes, ya innatos, ya aprendidos, a sus salvaciones finales, que fariseos, con unos síes, a sus salvaciones finales.
Es decir, el espíritu de las palabras de Jesucristo, viene a ser, este:
Toda aquella prostituta, que lleva un su interior, un sí, a su salvación, el último instante, de su estancia, en el mundo, esa prostituta, se salva, es decir, esa prostituta, es abducida, al interior de un Carro de fuego, Nube, u ovni piramidal, pues esa prostituta, poseía, en ese caso, una carne buena.
Y todo fariseo, que llevaba, en su interior, un no, a su salvación final, se condena a si mismo, a muerte, pues esa persona, poseía, una carne mala.
Y lo mismo, sucede, con las personas homosexuales:
Toda persona homosexual, que lleve, un su interior, un sí, a su salvación final, se salva, y por tanto, es abducido, al interior de un Carro de fuego, Nube, u ovni piramidal, convirtiéndose, por tanto, en un cosmonauta del Dios Trinidad, pues ese homosexual, poseía, en realidad, una carne buena.
Y toda persona, homosexual, que lleve, en su interior, un no a su salvación final, se condena a muerte, a sí mismo, pues posee, ese homosexual, en ese caso, una carne mala.
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