La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las supuestas órbitas de los planetas.
Para que exista un planeta definido, se tienen que dar, estas dos circunstancias:
1ª Que exista la Mente de una persona testigo (Condición imprescindible), donde definirse, ese planeta.
2ª Que esa Mente humana, esté iluminada, debidamente, por la luz proveniente, de una estrella, en combustión, es decir, que esa Mente humana, posea una magnitud de felicidad, mínima, dentro de la Mente del Dios Trinidad (Condición imprescindible).
[[1ª] + [2ª]] = [Existe un planeta, definido]
Y por tanto... ¿Qué sentido tiene, el hablar, de los supuestos movimientos espaciales, de ese planeta?
¡¡¡Pues muy poco sentido!!!
Porque si hacen nulas, la 1ª, ó la 2ª condición, ese planeta, deja de estar definido, es decir, ese planeta, deja de existir, totalmente, y por tanto, sus supuestos movimientos espaciales, también dejan de existir, con él mismo, para pasar a ser, solamente, un conjunto de emociones, pensamientos, astros, ó niveles discretos de felicidad, de la Mente del Dios Trinidad, totalmente ajenos, a cualquier contenido espacial, grande, pequeño, ó mediano.
Y por tanto, el planeta Tierra, no sigue, de ningún modo, ningún movimiento de rotación, sobre sí mismo, ni mucho menos, no sigue, en absoluto, ningún movimiento de traslación, alrededor del sol, porque sencillamente, es totalmente imposible, que se den conjuntamente, la 1ª y la 2ª condiciones, al mismo tiempo, porque el planeta Tierra, deja de existir, muchas veces, de continuo, simplemente, cuando las personas, parpadeamos, ó cerramos los ojos, cíclicamente, cada un cierto tiempo.
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