La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las utilidades de las diferentes leyes.
La Biblia, habla de dos tipos de leyes, la ley de Moisés, y la ley de Cristo.
¿Pero en qué consisten, estas dos leyes diferentes?
Pues la ley del Espíritu de vida, en Cristo Jesús, viene a decir, algo parecido a esto:”Aquella persona, que sufre la misma cantidad de sufrimientos, que Jesucristo (Sufrimiento redentor, igual para todas las personas), se redime completamente, de su vida dentro del planeta Tierra ó mundo. Es decir, esa persona redimida, es ya apta, es ya justa, y por tanto, esa persona, puede viajar libremente, y de una forma entera (Espíritu + Alma + Cuerpo físico), entre el planeta Tierra, y el Padre eterno, cuando así lo desee libremente (¡¡¡Jesucristo: El Camino hacia el Padre!!!). Y por tanto, esa persona, es desde entonces, totalmente libre, dentro de toda la Creación. Y por tanto, esa persona, alcanza su vida eterna ó vida inmortal (Vida perfecta), de una manera plena, y totalmente justa. Y por tanto, esa persona, jamás necesitará de ninguna ley añadida, que perfeccione su vida eterna alcanzada, pues su vida eterna conseguida, es una vida, completamente perfecta, de por sí, en todos los sentidos.
(Esta ley de Cristo, está pensada, para los atlantes caídos, y perdidos en el planeta Tierra)
Y el Espíritu de la ley de Moisés, ó Decálogo, viene a decir, algo parecido a esto: “Aquella persona, que ama al Dios Trinidad, sobre todas las cosas cósmicas (¡¡¡Es decir, sobre todo el contenido del Cosmos (Incluso, su propio cadáver)!!!), y que ama a su prójimo, como a sí misma, en el mundo ó planeta Tierra, será amada por el Dios Trinidad, en la misma medida que posee su amor, que por tanto, y sin duda alguna, la salvará ó librará de su muerte terrena (Su propio cadáver), por medio de una abducción-arrebatamiento-asunción, oportuno-a, a esa persona amada, y por tanto, esa persona, amada por el Dios Trinidad, prolongará su vida en ese mundo, ó planeta Tierra, y si así lo desea, tendrá acceso después, a la ley de Cristo (Sufrimiento personal), para alcanzar plenamente, por medio de ella, su redención definitiva, respecto a su vida en el mundo, es decir, para alcanzar, por medio de esa ley de Cristo (Sufrimiento personal), su vida inmortal ó su vida eterna.
Porque se supone, que una persona, que ama al Dios Trinidad, sobre todas las cosas (¡¡¡Sobre su propio cadáver, incluso!!!),lo que desea en realidad, esa persona, no es precisamente, el amar a distancia, y por tanto, de una forma deficiente, a ese Dios Trinidad (Culto imperfecto, al Dios Trinidad),sino lo que desea en realidad, esa persona, es viajar hacia ese mismo, Dios Trinidad, completamente entera, y sin ningún cadáver suyo, de por medio (Espíritu + Alma + Cuerpo físico), y después de esto, hacerse una sola cosa, con ese Dios Trinidad (Culto perfecto al Dios Trinidad, ó culto en Espíritu y en verdad, al Dios Trinidad).
(Este Espíritu de la ley de Moisés, está pensado, para los atlantes, sin caer y sin perderse, todavía, en el planeta Tierra, y por tanto, este Espíritu de la ley de Moisés, está pensado también, para todos los futuros habitantes del planeta Tierra, ya completamente libres de pecado, ó ya, perfectamente evangelizados en la Verdad)
Y la letra de la ley de Moisés, es decir, la letra del Decálogo, está pensada solamente, para que la vida en pecado del mundo, ó para que la vida encerrada dentro del planeta Tierra (Vida, vivida bajo la inteligencia de Satanás), no se vuelva excesivamente mala, ó no se vuelva, excesivamente injusta, sobremanera, de manera, que la letra de la ley de Moisés (Independiente de su Espíritu), por sí sola, es incapaz de salvar y es incapaz de redimir, a nadie (Ley del pecado y de la muerte).
¡¡¡Por este motivo, no se cansaba de decir, S. Pablo, en todas sus cartas: “La ley del Espíritu de vida, en Cristo Jesús, (Ó bien, el Espíritu de la Ley de Moisés), te liberó de cumplir, la letra del Decálogo, ó la letra de la ley de Moisés (Ley del pecado y de la muerte)!!!
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