La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La vida humana, extraterrestre.
Supongamos, a nuestros tatarabuelos, que vivieron, en el planeta Tierra, en siglos pasados, y que después, fueron, convertidos, por medio, del poder de Dios, en unos cosmonautas suyos, que, por medio, de sus sueños, minerales, en el reino de los cielos, y sus despertares, dentro de los ovnis, pueden habitar, desde entonces, al lado, de cualquier, planeta, del cosmos.
Pues bien, esas personas, poseen, ahora, unos cuerpos físicos, diferentes, según, en que ovni, despiertan, de sus sueños, minerales, en el reino, de los cielos.
Y por tanto, las formas de sus cuerpos físicos, completamente variables, ya no tienen, nada que ver, con las formas, que poseyeron, sus cuerpos físicos, cuando habitaban, el planeta tierra, en el pasado, sino, que, que, las formas de sus cuerpos físicos, ahora, dependen exclusivamente, del planeta, que visitan, en cada uno de sus viajes.
[Planeta (X)] = [Forma del cuerpo, de nuestro tatarabuelo (X)]
(X) = 1, 2, 3….
Y hora, supongamos, que a ese tatarabuelo, de una persona, habitante actual, del planeta Tierra, le da, por visitar, de nuevo, el exterior de dicho, planeta Tierra, y por tanto, el cuerpo físico, de ese tatarabuelo, pues, tal vez, ahora, puede medir, dos metros y medio, y el color de su piel, y por tanto, ni su aspecto, ni si su forma, ni el color de la piel, tengan, nada que ver, en absoluto, que, poseía, con el cuerpo físico, que, poseía, esa persona, cuando, hace siglos, habitó, el planeta Tierra.
Y por tanto, si a una persona, descendiente, en el planeta Tierra, de ese tatarabuelo, si ahora, unos siglos después, contemplara, al cuerpo físico, actual, de su tatarabuelo, pues, quizás, jamás, se le ocurriera, el pensar, que ese extraterrestre, de dos metros y medio, hace, unos siglos, atrás, pues fue, su tatarabuelo, habitante, del planeta Tierra, y del cual, tal vez, en su casa, conserve, un retrato.
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