La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Lo muy pequeño…
Solo existe, si eso, muy pequeño, es pensado, por una persona, testigo, al menos, en forma, de unas ideas, o en forma, de unos ciertos porcentajes, de la felicidad humana, plena.
Y por tanto, si eso, muy pequeño, no lo piensa, ninguna persona, testigo, eso, muy pequeño, no existe, en ningún lugar, hasta, que, otra persona, lo vuelva a pensar, de nuevo, a eso, muy pequeño.
Y por tanto, los átomos, solo comenzaron a existir, cuando, fueron, pensados, por una persona, testigo, por primera vez, en forma de unos ciertos, porcentajes, de la felicidad humana, plena, o ideas, porque, antes, de que sucediera eso, no existía, ningún átomo, en ningún lugar.
Y por tanto, si ninguna persona, volviera a pensar, jamás, de nuevo, a las ideas, acerca de los átomos, esos átomos, dejarían de existir, para siempre.
Y lo mismo, todas las demás partículas, pensadas, por los físicos, gracias a los aceleradores.
Absolutamente, todas las ideas, pensadas, por el pensamiento humano, poseen, un único tamaño, común, que es, el tamaño, espacial, de la felicidad, que es, ningún tamaño espacial.
Es decir, ya sean, las ideas, del pensamiento humano, muy felices, ya sean, esas ideas, muy infelices, todas son iguales, en cuanto, a sus tamaños, porque, todas tienen, el tamaño, del amor, la paz, la belleza, y la libertad, es decir, ningún tamaño espacial.
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