La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Las asunciones-arrebatamientos-abducciones, hacia el Reino de los cielos.
Una persona cualquiera, habita dentro del Cosmos, allí donde vive su Espíritu, ó allí donde vive, su Yo de los sueños (Magnitud de la fuerza Implosiva-Gravedad atractiva-Reacción-Carga positiva-Nombre del Padre-Enfriamiento, que actúa sobre ella).
De manera, que si ese Espíritu ó Yo de los sueños, de esa persona cualquiera, habita en el Reino de los cielos, esa persona, habita también, toda ella, en el Reino de los cielos, y si ese Espíritu ó Yo de los sueños, de esa persona, habita en el planeta (X), esa persona, habita también, toda ella, en el planeta (X).
Ahora bien, una persona cualquiera, puede gozarse de enfriamientos benignos, y puede gozarse también, de enfriamientos malignos, y si una persona cualquiera, se goza de un enfriamiento benigno, le ocurre que toda su persona, se hace completamente invisible, en el lugar donde se encontraba inicialmente, antes de gozarse de ese enfriamiento, y se hace visible, solamente, en lugar final, que le induce su Espíritu ó Yo de los sueños, a vivir, finalmente, es decir, en este caso, se ha producido una abducción-arrebatamiento-asunción-sueño perfecto-salto cuántico, como le ocurrió, por ejemplo, a S. Pablo, y como le ocurrió, por ejemplo, a la V. María.
Y en cambio, si el Espíritu ó el Yo de los sueños, de esa persona, se goza de un enfriamiento maligno, solamente, esa persona cualquiera, no se llega a hacer invisible, en el lugar inicial, donde se encontraba inicialmente.
Una asunción-arrebatamiento-abducción-sueño perfecto, hacia el Reino de los cielos, supone pues, la invisibilidad total de una persona, en su lugar de origen (Espíritu + Alma + Cuerpo físico), y la aparición instantánea de esa misma persona, en su lugar final (Espíritu + Alma + Cuerpo físico), y por tanto, si esa persona, vivía inicialmente, en el planeta Tierra, esa persona abducida, arrebatada ó asunta, desaparece completamente, toda ella, del planeta Tierra, y despierta ó aparece instantáneamente, en su lugar final, es decir, despierta ó aparece, toda ella, en el Reino de los cielos.
Y por tanto, esa persona, abducida-asunta-arrebatada, se ve instantáneamente, completamente libre, de la influencia maligna del Planeta Tierra, ejercida sobre ella, y por tanto, esa persona abducida-asunta-arrebatada, se ve libre de todas sus enfermedades terrenas, se ve libre, de todo su envejecimiento terreno, y por supuesto, se ve libre también, de su sepultura terrena (Su propio cadáver), en el planeta Tierra, y de esta manera, por ejemplo, tanto S. Pablo, como la V. María, conquistaron sus vidas eternas ó conquistaron sus vidas imperecederas de Piedras Preciosas (Vidas sin sepulturas, en el Reino de los cielos), hace dos mil años.
Entonces,….
Gozarse de una abducción, asunción ó arrebatamiento, por parte de una persona, es por tanto, y sin duda alguna, una gran bendición, para esa persona, ya que le supone a esa persona, una liberación instantánea de tosas sus enfermedades, un rejuvenecimiento seguro, y una ausencia de sepultura, dentro del mundo ó planeta Tierra (Piedra Preciosa, con su (%) de diamante → 100 %).
Jesucristo, hace dos mil años, cuando habló de la segunda venida a la Tierra del Hijo del hombre, es decir, cuando anunció, la segunda venida ó el segundo acercamiento, del Reino de los cielos al planeta Tierra, por medio de la restauración de todas las cosas por parte del profeta Elías (Cuerpo, águilas), avalada por las señales en el Sol, la Luna y las Estrellas, anunció también, que uno de cada dos hombres, y una de cada dos mujeres, de todos los habitantes del planeta Tierra, serían abducidos-asuntos-arrebatados, hacia el Reino de los cielos, y por tanto, todas esas personas, librarían gloriosamente sus personas, de sus enfermedades, sus envejecimientos, y sus sepulturas terrenas, de esa manera.
Jesucristo: “La persona que se encuentre en tal lugar,… ¡¡¡Que no varíe de posición!!!”
Jesucristo: “¡¡¡Orad que vuestras huidas del planeta Tierra, no se produzcan ni en invierno, ni en día de reposo!!!”
……………………………………………………