La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los cadáveres humanos.
Las personas, somos unos seres, que tenemos, la suficiente inteligencia, para poder viajar, libremente, por todos los planetas del Cosmos, y para conciliar, unos sueños, infinitamente felices, en forma, de una inteligencia, sin contenido alguno, que es eterna, es decir, que carece completamente, de un principio, y que carece también, de cualquier final.
Y por tanto, las personas, somos unos seres, que podemos estar, completamente libres, potencialmente, de sufrir, cualquier tipo de enfermedad, envejecimiento, o muerte, nuestra, dentro de toda la Creación, entera.
¿Y por qué, las personas, que viven, dentro del planeta Tierra, viven sometidas, potencialmente, a la enfermedad, el envejecimiento, y la muerte?
Pues, porque, todas esas personas, que viven, encerradas, en el planeta Tierra, viven en ese planeta Tierra, a causa de vivir sumergidas, en un viaje masivo, engañado, y peligrosísimo, iniciado en el Reino de los cielos, hace quince mil años, y que aún, no ha finalizado, todavía, realizado, por medio de los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas,…
Y por tanto, las personas, que viven el planeta Tierra, no viven libres, dentro de toda la Creación, entera, como les correspondería, a sus verdaderas inteligencias, es decir, viven sometidas, a un mal o sufrimiento, inevitable, totalmente.
¿Y que son, la salvación, y la redención, evangélicas, de Jesucristo?
¡¡¡Pues, las recuperaciones, parciales, o totales, de sus vidas naturales eternas, de todas esas personas, que viven, encerradas, transitoriamente, dentro del planeta Tierra, y sumergidas, en ese viaje, engañado, peligrosísimo, emprendido, hace quince mil años, desde el Reino de los cielos!!!
Es decir, la existencia, todo cadáver humano, supone, y supondrá siempre, un fracaso de Jesucristo, en su misión, salvadora, y en su misión, redentora, de ese viaje, peligrosísimo, timado, en el que viven sumergidos, todos los habitantes del planeta Tierra (Mundo).
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