La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Análisis del pensar, de un físico teórico, del siglo pasado.
Aunque, ese físico teórico, del siglo pasado, hablaba, de la existencia, de unas supuestas, distancias espaciales, enormes, y de unas supuestas partículas, moviéndose, a unas velocidades espaciales, también enormes, entre esas supuestas distancias espaciales, enormes, ese físico teórico, jamás se salía, y jamás se podía salir, en sus razonamientos, por esta causa, del pensar de la inteligencia, de su propia mente, hecho solamente, de felicidad, e infelicidad, y hecho, por tanto, de un pensamiento, carente total, de cualquier contenido espacial, grande, pequeño, o mediano.
Ese físico teórico, del siglo pasado, poseía siempre, pues, una inteligencia, siempre en estado de vigilia, es decir, una inteligencia, siempre, debidamente iluminada, por un cierto foco, de luz plasmática, detrás de ella, capaz de definir, teóricamente, por tanto, unas supuestas, distancias espaciales, entre objetos físicos, de años-luz, y por tanto, capaz de definir, unas supuestas, distancias espaciales, entre unos supuestos objetos físicos, que por medio de la luz solar, su mente, no hubiera podido llegar a definir o concebir, jamás, ayudada por medio de sus ojos físicos (¡¡¡Pues existe, una distancia espacial máxima, entre dos objetos físicos, totalmente insuperable, para la mente humana, en su estado de vigilia, ya que si se supera, esta distancia espacial, máxima, uno de esos objetos físicos, deja de estar definido ya, completamente, en esa mente humana, y por tanto, ya no se puede establecer su ubicación espacial, por esa mente humana, y por tanto, ya no se puede medir, experimentalmente, con un metro, su correspondiente distancia espacial, al otro objeto físico, por parte de esa mente humana!!!).
Y a causa, de la supuesta existencia, de esas supuestas, distancias espaciales, de años-luz (¡¡¡Totalmente imaginarias, o totalmente inexistentes, por la imposibilidad, de ser medidas experimentalmente, por medio de un metro!!!), deducía, ese físico teórico, que las personas, jamás podrían salir del planeta Tierra, y viajar, por tanto, a otros planetas, por medio de unas naves, ya que esas naves, tendrían que estar animadas, con unas velocidades infinitas, superiores, a la velocidad espacial, de los rayos de luz.
Naturalmente, si conciliaba un sueño, muy feliz, ese físico teórico, toda su física teórica, dejaba de existir, completamente, o se venía abajo, completamente, mientras tanto, de manera, que todos sus objetos físicos, o partículas, eternos-as, de su física teórica, y sus velocidades espaciales correspondientes, de su física teórica, dejaban de existir, completamente, durante el argumento de ese sueño feliz, aunque ese físico teórico, no se apercibiera, de este hecho.
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