La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los malos predicadores del evangelio.
Aunque, hablan mucho, de Dios, de Jesucristo, de su cruz, de su resurrección de los muertos, de la vida eterna, pues no hablan, nada, en absoluto, de lo que, una persona cualquiera, tiene que conocer, de forma obligada, para llegar a comprender (Los fundamentos de la verdad), perfectamente, y con toda claridad, lo que fue realmente, el verdadero mensaje, que trajo, la persona de Jesucristo, al mundo, hace dos mil años.
Y por tanto, por mucho, que hablen, y hablen, estas personas, acerca de Dios, de Jesucristo, de la vida pecadora, de la vida eterna, del amor, de la justicia de Dios, y del evangelio, en general, sus oyentes, o sus escuchantes, jamás podrán llegar a conocer, con corrección, esa verdad, del evangelio, que trajo, Jesucristo, al mundo, porque, resulta, que esas personas, supuestamente, predicadoras de esa verdad, tal vez, no la conozcan, ellas mismas, a esa verdad, y por tanto, les resulte, totalmente imposible, a esas personas, el enseñársela, o el explicarla, con claridad, a los demás.
Y por tanto, cuanto, más se hable, en el mundo, del evangelio, por medio, de estos malos predicadores, más estará sometido, ese evangelio, a las tinieblas del mundo, es decir, más entenebrecida estará, esa verdad, del evangelio, en el mundo.
Y por tanto, si una persona, ignora, por completo, que las personas, somos en realidad, unos cosmonautas de Dios, potencialmente, viajeros, libres, por toda la Creación, pero, sometidos al mal, de la Creación (Las estrellas, en combustión, y los interiores de los planetas, como el planeta Tierra), de forma transitoria, hasta nuestras redenciones justas, de ese mal, lo mejor, que puede hacer, esa persona, es no intentar explicar, a los demás, jamás, cual fue, el verdadero mensaje, que trajo, Jesucristo, al mundo, hace dos mil años.