La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los mareos en los viajes.
Una persona, cualquiera, puede viajar, siempre, de dos maneras, posibles:
A / Sometiendo, a su inteligencia, única, a la fuerza implosiva, que lo solidifique, de un sueño.
B / Sometiendo a su inteligencia, única, a la fuerza explosiva, que la despierte, o reblandezca, por medio, de un cierto fuego.
Y sucede siempre, que los viajes, A /, incrementan, las felicidades, de las personas viajeras, curándoles, por tanto, sus enfermedades.
Y sucede siempre, que los viajes, B /, disminuyen, las felicidades, de las personas viajeras, enfermándolas.
Y por tanto, todo viaje, que realiza una persona, valiéndose, de la influencia del fuego, sobre ella, más tarde, o más temprano, marea, a esa persona, o enferma, a esa persona, de forma inevitable, porque, ese viaje, disminuye, su grado de felicidad, inevitablemente.
Y por tanto, si una persona, no se marea, por medio, de un viaje, realizado, por el fuego, es debido, a que, para esa persona, el alcanzar, el destino final, de ese viaje, le supone, un cierto incremento, de su felicidad, que es capaz de compensar, el descenso seguro, de su felicidad, totalmente inevitable, que le genera, la influencia, del fuego, contenida en ese viaje.
Es decir, que si una persona, realiza un viaje, por medio, del fuego, y el alcanzar, el destino final, de ese viaje, para esa persona, le supone, un descenso de su felicidad, o desgracia, el mareo, en ese viaje, para esa persona, resulta, totalmente inevitable.