La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los planetas, y sus fuerzas correspondientes.
Solo existen, las ideas del pensamiento humano (Suma de todos los pensamientos humanos), nada más.
Y por tanto, un planeta, existe, si y solo sí, ese planeta, es una idea, más, del pensamiento humano (Suma de todos los pensamientos humanos).
Y por tanto, el verdadero tamaño de un planeta, cualquiera, del Cosmos, es el tamaño, que posee, una idea cualquiera, del pensamiento humano, que es…¡¡¡Ningún tamaño!!!
Es decir:
Planeta = [Idea cualquiera, del pensamiento humano, como por ejemplo, la idea, acerca de un mosquito, la idea acerca de una neurona, la idea, acerca de un automóvil,…., o la idea, acerca de un cielo nocturno] = Elipse = Ibozoo uu = [{Implosión, o Gravedad atractiva} – {Explosión, o Gravedad repulsiva} – {Desfase (P)} = [0]]
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[0] (Idea nula, o Eternidad) + Explosión = [{Ideas oníricas, positivas}, {Ideas negativas, ideas cósmicas, o ideas de la vigilia}] + Implosión = [0] (Idea nula, o Eternidad)
Es decir:
[0] (Ibozoo uu, de ángulo, nulo) + Explosión = [Cadena de Ibozoo uu, de ángulos, no nulos] + Implosión = [0] (Ibozoo uu, de ángulo nulo).
Y por tanto, los planetas, como todas las ideas, del pensamiento humano, existen, en un momento dado, después, dejan de existir, después, vuelven a existir, de nuevo, y así sucesivamente…
Y por tanto, no ocurre, en absoluto, como supone el materialismo, que los planetas, existan perpetuamente, dentro de un espacio, grandísimo, recorriendo, unas órbitas espaciales, enormes, o gigantescas, elipsoidales, y totalmente ajenos, a la presencia, del pensamiento de las personas…
Es decir, los planetas, no se ven sometidos, por tanto, a unas fuerzas gravitatorias, dependientes de unas supuestas, distancias espaciales, enormes, que los mantengan, cohesionados, entre sí, en forma de órbitas, gigantescas, espacialmente hablando.