La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Psicofármacos.
El pensamiento, de vigilia, de cualquier persona, es esencialmente, la vida onírica eterna, de esa persona (Implosión-Espíritu), tratando de poner orden, en un asunto, los Genes, o vida despierta, de esa persona (Explosión), y fracasando, siempre, inevitablemente, en esta labor.
Y por tanto, absolutamente, todo el pensamiento de vigilia, humano, es y será, siempre, un pensamiento humano, enfermo, o es, y será, siempre, un pensamiento, lleno de una infinidad de errores, totalmente inevitables, tanto más, cuanto, más despierto, está, ese pensamiento, es decir, tanto más, cuanto más predominan, los Genes (Ideas negativas), sobre el Espíritu (Ideas positivas), en ese pensamiento, es decir, tanto más, cuanto más grande, es el desfase, de las ideas, de ese pensamiento, humano, de la vigilia.
Lo que sucede, en el mundo, es que este descontrol inevitable, de los Genes, por parte, del Espíritu humano, en unas personas, se hace, más evidente, que en otras personas, y a estas personas, en las que se hace, más evidente, este descontrol, el mundo, las suele apartar, de las demás personas, encerrándolas, en los manicomios, por considerarlas, unas personas, enfermas mentales, o por considerarlas, unas personas, locas.
Ahora bien, la influencia de cualquier mineral (Pirámides), o la influencia de cualquier vegetal (Siempre, que sean armoniosas, esas influencias, con el desfase humano), puede servir, para que, en el pensamiento de vigilia, de una persona, habitante del mundo, predomine, más, el Espíritu, que los Genes, durante un cierto, periodo de tiempo, es decir, cualquier influencia, de cualquier mineral, o cualquier influencia, de cualquier vegetal, se puede convertir, potencialmente, en un Psicofármaco, que sirva, para adormecer, el pensamiento, de vigilia, de una persona, de forma transitoria, pero, ninguno de estos Psicofármacos, podrán evitar, que el pensamiento humano, de vigilia, esté siempre, lleno, de unos errores, inevitables, es decir, ningún Psicofármaco, será capaz, jamás, de hacer, del pensamiento, de vigilia, una asunto, completamente saludable, en un 100 %.
Las enfermedades mentales, pues, solo tiene, una sola cura, que es, que las personas, que las padecen, concluyan sus vigilias, bien sea, de una manera definitiva, o bien, sea, por medio, de unos periodos de tiempo, muy grandes, y concilien, por tanto, sin dolor alguno, de por medio, unas vidas oníricas tan felices, que esas personas dormidas, se parezcan mucho, a un diamante, de dureza máxima.