La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los seres queridos.
Si un padre, no define, dentro de su mente, a su propio hijo, gracias a una cierta luz plasmática, y a ese hijo, no lo define tampoco, ninguna otra mente humana, testigo (Incluida la propia mente, del mismo hijo), por otra cierta cantidad de luz plasmática, entonces, ese hijo, es solamente, un conjunto de emociones, de la Mente del Dios Trinidad, totalmente imposibles, de dibujar, en un papel, con un lápiz, y por tanto, en ese caso, ese hijo, deja de existir, transitoriamente, hasta que una mente humana, testigo, sea la del mismo padre, sea la de otra persona cualquiera, lo vuelva a definir, de nuevo, para hacerlo, de esa manera, verdadero, de nuevo.
Ahora bien, las personas, además de por las emociones negativas, asociadas a la luz plasmática, estamos configuradas, también, dentro de la Mente del Dios Trinidad, por unas emociones, muy relativistas, que por tanto, pueden hacerse, potencialmente, infinitamente felices, y de esa manera, hacerse Cielo, y Eternidad, es decir, estas emociones, comunes a todas las mentes humanas, pueden hacerse, eternas (Dimensiones temporales, infinitas), y por tanto, sin principio alguno, y sin final alguno, y por tanto, las personas, estamos, totalmente incapacitadas, para poder, olvidarnos mutuamente, entre sí, de forma completa, aunque así, lo deseemos (¡¡¡Nos resulta totalmente imposible, el olvidarnos, entre sí, de forma completa!!!).
Y por tanto, ese padre, puede visionar, mentalmente, a ese hijo, de dos maneras, posibles, completamente diferentes, entre sí, una de ellas, basada, en la luz plasmática, y la otra, basada, en su luz onírica.
De manera, que aunque, ese hijo, pueda dejar de existir, potencialmente, en la mente del padre, según la visión plasmática, de la Mente del Dios Trinidad, de ese padre…
Eso no significa, que ese padre, no pueda seguir visionando, a ese hijo, cuantas veces quiera, según su visión onírica, dentro de la misma Mente del Dios Trinidad.
Es decir, las mentes de las personas, poseen, dos clases de memoria, posibles, una muy fugaz o débil, asociada, a la luz plasmática…
Y la otra, eterna, inmortal, o imperecedera, que no tiene, ningún principio, y que no puede tener, ningún final definitivo, y que está basada, en la existencia, de la inteligencia sin contenido alguno, Padre, o Eternidad (Sueño humano, 100 % dormido), de la cual, provenimos, absolutamente, todas las personas, y a la cual, nos dirigimos, todas las personas, porque sencillamente, ese fue, nuestro origen común, y ese será, también, nuestro destino final, común.
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