La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los sesos, las neuronas, y unas personas, invidentes.
Supongamos, que absolutamente, todas las personas, que habitamos, el cosmos, nos volviéramos ciegas, de una forma, permanente, es decir, para siempre.
Pues, en ese caso, estas personas ciegas, no volverían a saber, nunca jamás, que son, ni unos sesos humanos, ni que son, unas neuronas…
Pero, esas personas, ciegas, continuarían sabiendo, siempre, que, solo eran, en realidad, sus personas, un pensamiento, único, más, o menos, feliz, que potencialmente, se podía volver, plenamente feliz, y habitar, por tanto, en el sueño, eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, o en cambio, podía volverse, de forma, transitoria, mínimamente feliz, y habitar, por tanto, en el cosmos.
Y por tanto, a estas personas, ciegas, no se les ocurriría nunca jamás, el pensar, erróneamente, que sus pensamientos, estaban enclaustrados, espacialmente, dentro de unos sesos, o dentro de unas neuronas, porque sencillamente, nunca podrían averiguar, que son, eso de sus sesos, o que es, eso, de sus neuronas.
Sino, que esas personas, ciegas, situarían siempre, a sus pensamientos, únicamente, dentro de sus propias felicidades, más o menos grandes (No espaciales), nada más.
Y por tanto, todas las personas, videntes, debemos de aprender, de la cosmología de estas personas, ciegas, para, situar, correctamente, donde se encuentran, realmente, nuestros pensamientos, porque, estas personas ciegas, son más sabias, en ese asunto, que las personas, videntes.