La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los viajes espaciales.
¿Qué es necesario, para que exista, un viaje espacial?
Pues, dos cosas, a saber:
1ª El pensamiento humano, colectivo, en forma del pensamiento, de una persona, testigo, al menos.
2ª Que ese pensamiento humano, piense, también, a una cierta, luz plasmática, iluminando, a ese viaje espacial.
[1ª] + [2ª] = [Existe, un viaje espacial]
[No existe, [1ª], no existe, [2ª], o no existe, ninguna de las dos] = [Resulta, totalmente imposible, el que exista, un viaje espacial]
Y por tanto, si las personas, habitantes del planeta Tierra, lanzan, por ejemplo, una nave, no tripulada, fuera del planeta Tierra, el viaje espacial, de esa nave, no tripulada, existe, sí, y solo sí, existen, las condiciones, [1ª], y [2ª], a la vez, o conjuntamente.
Y por tanto, cuando el pensamiento humano, colectivo, por medio, de una persona, testigo, al menos, deja ya de pensar, a esa nave, no tripulada, el viaje espacial, de esa nave, no tripulada, ha concluido, o ha dejado, de existir, automáticamente, hasta que…
El pensamiento humano, colectivo, vuelva a pensar, de nuevo, a esa nave, no tripulada, por medio, de otra persona, testigo, debidamente iluminado, por una cierta luz plasmática, al menos.
Y por tanto, los meteoritos, viajan espacialmente, por el Cosmos, sí, y solo sí, existe, al menos, el pensamiento, de una persona testigo, debidamente iluminado, por una cierta luz plasmática, para definirlos, o hacerlos verdaderos.
Y por tanto, los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, viajan por el espacio, sí, y solo sí, existe, al menos, el pensamiento de una persona, iluminado por una cierta luz plasmática, para definirlos, o hacerlos, verdaderos.
Y por tanto, el planeta Tierra, viaja, por el espacio, sí , y solo sí, existe, al menos, el pensamiento de una persona, debidamente iluminado por una cierta luz plasmática, para definirlo, o para hacerlo, verdadero.
Y por tanto, el planeta Luna, viaja, por el espacio, sí, y solo sí, existe, un pensamiento humano, testigo, debidamente iluminado por una cierta luz plasmática, para definirlo, o hacerlo, verdadero.