La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
María Magdalena, y las demás mujeres, que servían a Jesucristo.
Antes de nada, hay que decir, que Jesucristo, fue una persona, plenamente sexuada, en forma de un hombre, más, es decir, hay que decir, que Jesucristo, no fue una persona, asexuada, de ningún modo.
Pero Jesucristo, cuando vivió, en el mundo (Planeta Tierra), hace dos mil años, nunca dejó regir, a su vida personal, por los principios o leyes, en los-las que se basa, la vida del mundo (Pasiones ciegas, negativas), sino que siempre, rigió, o procuró regir, a su vida personal, por las leyes, que rigen, a la vida eterna, de unos cosmonautas, viajeros, libres, e inmortales, que tienen, su única casa, perenne, en la Eternidad o Padre, y que muy temporalmente, vivían, en el interior del planeta Tierra, de una forma, completamente transitoria.
Y como les dijo Jesucristo, a los saduceos, en esta vida eterna, con la que regía a su vida, no existían de ningún modo, los matrimonios sexuales, individuales, hombre-mujer, como era el caso del mundo, sin que en esta vida eterna, absolutamente, todos los hombres, y absolutamente, todas las mujeres, estaban unidos entre sí, en una unión, perfecta, y completamente indisoluble, por el amor común infinito, al Padre eterno.
Y por tanto, Jesucristo, jamás se casó individualmente, con ninguna mujer, en concreto, en el mundo, es decir, que es, completamente falso, que Jesucristo, estuviera casado, individualmente, con María Magdalena, y mucho menos, que llegara a tener, hijos, con María Magdalena.
Pero, según las leyes, de la vida eterna, Jesucristo, estaba casado, no solo con María Magdalena, sino con todas las mujeres del mundo, de forma potencial, y además, en una unión perfecta, o indisoluble, que ningún hecho del mundo, podía quebrantar o destruir, de ningún modo.
Y cuando concluyó, la vida de Jesucristo, en el mundo, y cuando concluyeron, asimismo, las vidas de las mujeres, que servían a Jesucristo, y por tanto, fueron salvadas, todas ellas, a los interiores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, del Reino de los cielos, Jesucristo, continuó, con esa unión perfecta, establecida, con todas esas mujeres, en los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, sin destruirla, jamás, por ser, una unión eterna, o sin final alguno.