La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Medir el grado de eternidad, o medir, la ausencia del transcurrir del tiempo.
Supongamos, el interior de una casa, que posee, una cierta magnitud de solidez, interna, es decir, supongamos a una casa, que está adornada, con un cierto número, de pirámides tetraédricas, queriendo parecerse, por tanto, al Reino de los cielos, que describe, el libro del Apocalipsis…
Pues bien, las medidas realizadas, dentro de esa casa, por medio de un reloj cronómetro, acerca de la velocidad de su transcurrir del tiempo, interno, miden solamente, el porcentaje en Onda, más o menos grande, que posee, esa casa, es decir, nos dan una idea, del (%) de fuerzas descompensadas, entre sí (Implosión – Explosión = i. Seno @), que posee, el interior de una casa, pero no nos indican, de forma, lo suficientemente clara, el (%) de Partícula, el (%) de fuerzas compensadas (Implosión = Explosión), el (%) de Eternidad (Ausencia de transcurrir del tiempo), o el grado de felicidad, que posee, el sueño, de ese ser vivo, que es, esa casa.
¿Por qué?
Pues, porque, el grado de felicidad, o el grado de dormición, que posee, un ser vivo, se mide, muy mal, con un instrumento, que solo sirve, para medir, el grado de infelicidad, o el grado de vigilia, que posee, dicho ser vivo, es decir, porque el grado de solidez, que posee, un ser vivo, se mide, muy mal, con un instrumento, que solo sirve, para poder medir, el grado de movimiento, blandura, o el grado de la vigilia, que posee, ese ser, vivo.
De manera, que el grado de divinización (Parecido al Reino de los cielos), o el grado de eternización (Ausencia de transcurrir del tiempo), que posee, una casa, solo se puede medir, realmente bien, no ya, por medio de un reloj cronómetro (Que solo sirve, para medir bien, la presencia de transcurrir del tiempo, dentro de esa casa), sino, por medio, de medir, el grado de dureza, de los materiales, con los que está construida esa casa, o por medio, de medir, el grado de parecido, de esa casa, a una piedra preciosa, infinitamente dura, hecha de un Tetraedro regular, perfecto (Dios Trinidad).
Las ventajas, de divinizar, a una casa.
1ª Los sueños, de sus inquilinos, son más dormidos, es decir, por la noche, esos inquilinos, son más felices, mientras duermen, o esos inquilinos, poseen, mientras duermen, un grado de ausencia de transcurrir del tiempo (Eternización), más grande, o pronunciado, que en una casa, no divinizada.
2ª Esos inquilinos, por tanto, están sometidos, en una mayor medida, a la termodinámica inversa (- T), que los inquilinos, que viven, en una casa, sin divinizar, y por tanto, el curso, de todas sus enfermedades, se hace, mucho más lento (Cuando no se detiene, por completo), que en los inquilinos, que viven, en una casa, sin divinizar.
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