La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Mi Dios, al que sirvo.
Aunque, es infinitamente bondadoso, y su enemiga, principal, es la muerte, de todas las personas, es decir, aunque, aborrece infinitamente la existencia del mal, dentro de su propia Creación, como se tiene que dedicar, también, a repartir, a todo ese mal, existente, dentro de su Creación, a partes iguales, entre todas las personas, influidas por él, para de esa manera, acabarlo, definitivamente, a ese mal, para siempre, es un Dios, que bien, puede mandar bien, o salvación, a las personas, o que bien, puede mandar, mal, o redención, a esas mismas personas, indistintamente.
Así pues, el Dios Trinidad, al que sirvo, es el Dios, del bien, de una forma eterna, y es también, el Dios, finalizador del mal (repartidor equitativo del mal), de forma, transitoria.
Porque, sucede que:
[Todo el mal, repartido, entre todas las personas, a partes iguales, por Dios] = [Mal concluido, para siempre, de una manera, completamente justa, o equitativa, para todas las personas]
Así, que yo, creo, en un Dios, que es, totalmente incapaz, de dar muerte, a una persona, que no se quiera morir, y al mismo tiempo, es un Dios, que puede, mandar, males, o sufrimientos, a todas las personas, en general, para que esas personas, se rediman del mal, completamente.
Pero, si este Dios, al que sirvo, no fuera santo, es decir, si este Dios, tuviera algo, que ver, con la existencia de la muerte, de alguna persona, o mal, en particular, pues entonces, en ese caso, ya no tendría, ningún sentido, el que se le diera culto, a este supuesto dios, por ninguna persona, porque, a una persona mala, pues no merece, ni merecerá jamás, de ningún modo, en absoluto, que se le de un culto divino.
Así pues, valen todas estas ecuaciones:
Dios + [Sufrimiento] – [muerte] = [Dios, verdaderamente santo] = Bendición
Y también
Dios + [muerte] = satanás = maldición