La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Mi madre, anciana.
S. Pablo, dijo, en una de sus cartas: “ Si un creyente, en el Evangelio, no mira, primero, por las salvaciones, de las muertes cadavéricas, de sus familiares, y de sus seres, queridos, es peor, que un incrédulo, pues esa persona creyente, de alguna manera, es responsable, con sus enseñanzas, de que sus familiares, o seres queridos, bien, acepten el Evangelio, y por tanto, se salven, de sus muertes cadavéricas, o bien, se condenen, por rechazar el Evangelio, tras comprenderlo mal, y por tanto, mueran, y vayan a parar, por tanto, a un cementerio, de forma transitoria, hasta sus resurrecciones futuras”.
Y yo, por tanto, siempre, me he dedicado, lo mejor, que he podido, a evangelizar, correctamente, a mi madre anciana, con la intención, de que nuestras salvaciones-arrebatos, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, por parte del poder de Dios, se produzcan simultáneamente, o en el mismo instante, pues he seguido, siempre, el consejo de Jesucristo, dado, a todos los habitantes del mundo, de que, cada cuál, debía de planificar, previamente, su huida del mundo, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, y después, debía de orar a Dios, para que sus deseos, se hagan, una feliz realidad, por medio, del poder de Dios.
Y porque, además, mi vida mundana, depende, económicamente hablando, enteramente, de mi madre anciana, de manera, que, si nuestras salvaciones, no se produjeran, simultáneamente, yo, me vería, en grandes apuros, económicos, en ese caso.
Y por tanto, yo, siempre, le he rezado a Dios, asimismo, para que, hasta que llegue, el momento, de nuestras salvaciones simultaneas, tanto, mi madre anciana, como, mi propia persona, rejuvenezcan, cada día, un poco, en lugar, de envejecer, cada día, un poco, y por tanto, tanto, mi madre anciana, como, mi persona, vivamos completamente libres de sufrir enfermedades, hasta el momento final, mismo, de nuestras salvaciones-arrebatos, simultáneas-os, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales.