La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Mi redención del mal.
Comenzó, a producirse, apenas, dejé de ser un niño.
Es decir, comenzó a producirse, cuando mi vida onírica, natural, de bebé, empezó a ser desfigurada, por completo, de forma inevitable, por el interior tenebroso del planeta Tierra, de una manera firme.
Y por tanto, a mis dieciocho años, ya había ocurrido, que, mi vida onírica de bebé, natural (u original), ya estaba, completamente irreconocible, ante las demás personas, por causa, del interior tenebroso, del planeta Tierra, es decir, a mis dieciocho años, mi vida onírica natural, feliz, ya sea había vuelto, completamente infeliz, por causa, de la influencia del interior tenebroso del planeta Tierra, y su correspondiente, vida problemática, insoluble.
Y de esa manera, transcurrieron, toda mi juventud, y toda mi adultez, hasta mis 50 años, es decir, completamente entenebrecidas, por causa, de los problemas insolubles, generados, por el interior tenebroso, del planeta Tierra.
Y de esta manera, fue crucificada, por el interior tenebroso, del planeta Tierra, toda mi vida onírica, natural, de bebé, a lo largo, de unos cincuenta años, es decir, de esa manera, fue liberada del mal, por medio, de ese mismo mal, mi vida eterna, de un futuro cosmonauta de Dios, viajero, libre, por toda la Creación.
Pero, a partir, de mis 50 años, de edad, el poder de Dios, fue sustituyendo, poco a poco, a mi vida crucificada, por el interior tenebroso, del planeta Tierra, por el conocimiento, de la verdad, o por el conocimiento del evangelio, de manera, que, en la actualidad, apenas, queda nada ya, de mi vida crucificada, y ya solo que queda, por tanto, mi vida, conocedora de la verdad, o el evangelio.