La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Nada, ni nadie, nos podrán separar, del amor de Cristo.
¿Y como, manifestó, Jesucristo, su amor, al mundo?
Pues, destruyendo, la muerte cadavérica, de todas las personas, con sus palabras.
Es decir, Jesucristo, manifestó, su amor, al mundo, con estas palabras, suyas:
“Quién cree, en mi persona, no sufrirá, su muerte cadavérica, nunca jamás, sino, que esa persona, que, cree, en mi persona, tendrá, el mismo destino final, que tuvieron, por ejemplo, el patriarca Enoc, o el profeta Elías, es decir, esa persona, creyente, en mi persona, se volverá invisible, toda ella, en el mundo, el día final, de su estancia en él, y por tanto, esa persona, creyente, en mi persona, no se convertirá en un cadáver, nunca jamás”.