La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Objetos físicos, visibles, e invisibles.
Un objeto físico, es visible, sí y solo sí, existe definido, dentro de una inteligencia humana, testigo.
Y un objeto físico, es invisible, sí y solo sí, no existe definido, en ninguna inteligencia humana, testigo.
Si un objeto físico, es invisible, ese objeto físico, es solamente, un cierto pensar, libre y glorioso, de la Mente del Dios Trinidad, no procesado, por ninguna mente humana.
Es decir:
[Visibilidad de un objeto físico] = [Existencia de ese objeto físico].
[Invisibilidad de un objeto físico] = [Inexistencia de ese objeto físico].
Un determinado objeto físico, sometido a las dos fuerzas opuestas, de la Mente del Dios Trinidad, como por ejemplo, un Carro de fuego, Nube, u ovni tetraédrico, o una persona, cualquiera, pueda pasar, de ser visible, a ser invisible (Si termina de ser definido, por una mente humana, testigo, que previamente, lo definía), o puede pasar, de ser invisible, a ser visible (Si comienza a ser definido, por una mente humana, testigo, que anteriormente, no lo definía).
Si una persona, tiene en su mente, una orden hipnótica, previa, para no ver, dentro de la inteligencia de su mente, a un determinado objeto físico, después, en su vigilia, ese objeto físico, le resultará, totalmente invisible, a la inteligencia de la mente, de esa persona.
Ejemplos:
1º Si una mente humana, tiene ordenado hipnóticamente, previamente, el no ver dinosaurios vivos, en el planeta Tierra, esa mente humana, jamás visionara, después, en su vigilia, a esos dinosaurios vivos.
2º Si una mente humana, tiene ordenado hipnóticamente, previamente, el no ver, a su muerte terrena, mediante la salvación de Cristo, después, esa persona, jamás verá, a su muerte terrena.