La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El perdón de los pecados.
Una persona, pecadora, es una persona, que vive, en el planeta Tierra, rechazando completamente, la idea de convertirse, finalmente, en un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por toda la Creación, poseedor, de una vida eterna.
Y una persona, libre de pecado, es una persona, que vive, en el planeta Tierra, aceptando convertirse, finalmente, en un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por toda la Creación, poseedor, de una vida eterna.
Y por tanto:
Pecado = Muerte = Cadáver.
Y también:
Ausencia de pecado = Ausencia de muerte = Desaparición o invisibilidad = Ausencia de cadáver
Y por tanto, cuando, a una persona, se le perdona, su pecado, esa persona, pasa, de la muerte cadavérica, a una vida eterna, de cosmonauta….
Y por tanto, cuando, a una persona, no se le perdona, su pecado, esa persona, permanece, en su muerte cadavérica, en el mundo, o planeta Tierra….
Pero, una persona, que peca, contra el Espíritu Santo, es una persona, que, tras explicarle, ese Espíritu Santo, en que consiste su salvación, rechaza, por completo, a esa salvación, de la muerte cadavérica, y por tanto, una persona, que peca, contra el Espíritu Santo, es una persona, que muere, irremisiblemente, en el planeta Tierra, por causa de su pecado, es decir, por haber rechazado, la ayuda gratuita, que le ofrecía, ese Espíritu Santo, para que fuera arrebatado, a un carro de fuego, nube, o nave celestial, y librara, de esa manera, su vida eterna, de la muerte cadavérica.
Y por tanto, cualquier pecado, tiene su perdón, correspondiente, menos el pecado, contra el Espíritu Santo.
Porque, quien peque, contra el Espíritu Santo, morirá en el planeta Tierra, irremisiblemente, a causa de ese pecado, aunque posteriormente, esa persona, resucite, de esa muerte cadavérica, siguiendo el ejemplo, de Jesucristo, con toda seguridad, y se vuelva, por tanto, un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por toda la Creación.
Y por supuesto, cuando esa persona, pecadora, termine de sufrir, matemáticamente, su correspondiente ración, redentora del mal, [R^], quedará, completamente liberada, del mal, para siempre.