La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Personas sin cadáveres.
Así son, los verdaderos seguidores, de Jesucristo.
Así son, los verdaderos cristianos.
Unas personas, que al final de sus estancias, en el mundo (Planeta Tierra), son arrebatadas, todas ellas, integras, es decir, espíritus, almas, y cuerpos físicos, a los interiores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis, en forma de pirámides, del Reino de los cielos, desapareciendo, por tanto, del interior del mundo, sin dejar, ningún rastro, se sí mismas, tras de sí (Invisibilidades totales).
¡¡¡Y no existe, ni puede existir, tampoco, ningún asunto mundano, con la suficiente enjundia, para impedir, justamente, que cualquier persona, que abrace esta salvación suya, previamente, la alcance, al final de su estancia, en el mundo, finalmente!!!
Así pues, si Jesucristo, fue, una persona, sin cadáver suyo, dentro de la Creación, los discípulos de Jesucristo, asimismo, también deben de ser unas personas, sin cadáveres suyos, dentro de la Creación, y por tanto, unas personas, cosmonautas, viajeras libres, por toda la Creación, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis, en forma de pirámides, que tienen, su única base de operaciones, permanente, en la Eternidad, o Padre.