La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Piensen lo que piensen las personas.
Sus inteligencias, es decir, sus pensamientos, es decir, sus Espíritus, nunca crecen, o nunca, menguan, de tamaño espacial, sencillamente, porque esas inteligencias humanas, no están hechas de ningún espacio, sino que están hechas, de una felicidad, más o menos grande, totalmente imposible, de poderse representar gráficamente, en un papel, con un lápiz, es decir, totalmente ajena, a cualquier tamaño espacial, ya sea, ese tamaño espacial, infinitamente grande, grande, mediano, pequeño, infinitamente pequeño, o puntual.
Es decir, que la inteligencia humana, permanece siempre igual, sin aumentar de tamaño, y sin menguar de tamaño, ya sea, esa inteligencia humana, la inteligencia de un bebé, recién nacido, la inteligencia de un niño, la inteligencia de un adolescente, la inteligencia de un joven, la inteligencia de una persona adulta, o la inteligencia de una persona anciana.
Y permanece, siempre igual, esa inteligencia humana, ya piense la persona, en la Eternidad, el Cielo, el Reino de los cielos, un cielo nocturno, un determinado planeta, una estrella en combustión, los elementos de cualquier física teórica, un cohete, abandonando el planeta Tierra, un automóvil, viajando por una carretera, un viaje en avión, un viaje en barco, un átomo, un viaje interplanetario, una célula, una proteína, un amino ácido, un órgano interno, del cuerpo físico, de una persona, una pierna, un brazo, una nariz, un grano de arena, un carro de fuego, etc., etc., etc.