La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
¿Quiénes habitan, en los cementerios?
Si Jesucristo, resucitó, de entre los muertos, hace dos mil años, dejando, por tanto, una tumba vacía, en el mundo, y posteriormente, ese Jesucristo, resucitado, fue abducido, a un carro de fuego, nube, o nave celestial, completamente vivo, desapareciendo, su persona, del mundo…
Todos los muertos, del mundo, deben de resucitar, asimismo, dejando, por tanto, completamente vacías, a sus tumbas, y posteriormente, todas esas personas, resucitadas, deben de ser abducidas, asimismo, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, completamente vivas….
Y por tanto, en ese caso, la fe en el Evangelio, eterno, es digna, de toda confianza, y utilísima, para todo el mundo….
Y por tanto, en ese caso, yo mismo, no tengo ya, ningún familiar muerto, en ningún cementerio del mundo, pues, absolutamente, todos mis familiares, viven ya, en los carros de fuego, nubes, o naves celestiales….
Y por tanto, en ese caso, todos mis escritos, son verdad, una verdad, digna de toda confianza, para todo el mundo…
Pero, si Jesucristo, no resucitó, de entre los muertos, ningún muerto resucita, y por tanto, absolutamente, todos los cementerios, están llenos de cadáveres, y por tanto, los que tienen fe, en el Evangelio, son dignos de conmiseración, y por tanto, ninguna persona, es abducida por Dios, a los carros de fuego, nubes, o naves celestiales, volviéndose invisible, en el mundo, y por tanto, absolutamente, todos mis familiares, se están pudriendo, en sus tumbas, hasta convertirse en fuego, y por tanto, todos mis escritos, solo sirven, para ser destruidos, por estar fundamentados, en una gran mentira, porque, en ese caso, las personas, no somos, realmente, unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por todo los planetas, y el sueño eterno, del Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, perdidos transitoriamente, de forma lamentable, en el planeta Tierra.