La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Raptos masivos.
Jesucristo, es, para los habitantes del mundo
(Planeta Tierra), la Puerta de dicho mundo
(Planeta Tierra), hacia una vida eterna, de
unos cosmonautas, viajeros, libres, e
inmortales, por toda la Creación, y que
tienen, su única base de operaciones,
permanente, no ya, en el planeta Tierra,
sino, en la Eternidad, o Padre.
Y por tanto, los habitantes del mundo
(Planeta Tierra), por medio de Jesucristo
(Puerta), pueden entrar, en el mundo, y
pueden salir, del mundo, las veces que así, lo
deseen, libremente, siempre, por medio, de
sus raptos, arrebatamientos, o teles
transportaciones, a los interiores de los
Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales
(Salir del planeta), o bien, por medio, de sus
raptos, o teles transportaciones, a sus
propias, casas, terrenas (Entrar en el planeta,
de nuevo), apacentándose, por tanto, de esa
manera, gloriosa, y libre, en los pastos
sabrosísimos, de la vida eterna, esos
habitantes del mundo.
Y por tanto, al Padre eterno, se le puede
pedir, en oración, por ejemplo, que en un
instante determinado, realice, el rapto,
masivo, y conjunto (Todos a la vez, en ese
único instante), de todos los miembros, de
una familia entera, al interior de un Carro de
fuego, Nube, u ovni piramidal, del Reino de
los cielos, con la esperanza, muy fundada, de
que el Padre eterno, quizás acceda, a esa
petición nuestra, concediéndola.
Porque la Biblia, dice: “Pedid, y hallaréis,
buscad, y encontraréis, llamad, y se os
abrirá”
Porque, si vosotros, siendo malos, sabéis dar
cosas buenas, a vuestros hijos, cuanto más, el
Padre eterno, dará los bienes de la vida
eterna, a quienes, se lo pidan, con una fe
plena, y sincera (Fe que no duda).