La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Razonar, como, razonaba, Platón, y como razonaba, Jesucristo.
No existe, nada, en absoluto, que no sea, inteligencia humana.
Y por tanto, todo lo que existe, solo es, una inteligencia humana, única, más, o menos, feliz, y por tanto, absolutamente, todo lo que existe, soplo es, una inteligencia humana, que, sin dejar de ser, única, es a la vez, multiforme, potencialmente.
Y por tanto, absolutamente, todo lo que existe, desde Dios, a todas las estrellas, en combustión, pasando, por el sueño eterno humano, todos los cielos nocturnos, y todos los planetas, solo está configurado, por las ideas, más o menos, felices, naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, siempre irrepetibles entre sí, de una única inteligencia humana, totalmente imaginaria, respecto, de la materia física, multiforme, por tanto, pero, sin dejar de ser una, jamás.
Las ideas de la inteligencia humana, única, pueden ser, más felices, o más simétricas, por medio, de una fuerza implosiva, o menos, felices, o más asimétricas, por medio, de una fuerza explosiva.
Y por tanto:
[Ideas humanas] + [Esfera, y los sólidos platónicos (Implosión)] = [Ideas, más simétricas, o ideas, más felices] = [Hacia la vida eterna, vida inmortal, o vida divina, del cielo, y la eternidad]
[Ideas humanas] + [Gases, y fuego (Explosión)] = [Ideas, menos felices, o ideas más asimétricas] = [Hacia la enfermedad, el envejecimiento, y la muerte cadavérica]
Las personas, que, habitamos, el mundo, o planeta Tierra, provenimos, de unas personas, extraterrestres, aterrizadas, en el planeta Tierra, hace unos diez mil años, por medio, de las casas piramidales, los atlantes, parte, de las cuales, se volvieron locas, en las cuevas, y cavernas, del planeta Tierra, y por tanto, se olvidaron, por completo, estas personas, de que, eran, en realidad, esos cosmonautas extraterrestres (El mito de la caverna), y otra parte, de las cuales, en cambio, no perdieron, sus juicios, y las personas, que perdieron, sus juicios, las convirtieron, a estas personas, cuerdas, en sus dioses, y en sus diosas.
Y por tanto, las personas, que habitamos, el planeta Tierra, nunca hemos dejado de ser, unos extraterrestres, viajeros, libres, por toda la Creación, que, por tanto, tenemos, y tendremos siempre, a nuestras propias naves, a nuestra disposición, esperando, el ser rellenadas, con nuestras presencias.