La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Ir a Marte, y volver, a al tierra.
Realizar, ese viaje, cósmico, supone, para una persona, viajera, solamente, el tener que variar, el grado de felicidad, de su mente (F), transitoriamente, y el volver, a recuperar, de nuevo, el grado, de felicidad, original, de su misma mente.
Es decir:
Persona, pensando, el planeta tierra = F (T)
Esa misma persona, pensando, el planeta marte = F (M)
Esa misma persona, persona, pensando, de nuevo, el planeta tierra = F (T)
Y por tanto:
[Viaje, de ida, y vuelta, entre el planeta tierra, y el planeta marte, por parte, de una persona] = [F (T) + Implosión + Explosión = F (M) + Implosión + Explosión = F (T)]
Implosión = Sueño = Influencia, sobre la persona, viajera, de la simetría, o influencia del orden, de una cierta solidez, sobre la persona, viajera = Incremento de la felicidad, de la persona, viajera
Explosión = Vigilia = Influencia, sobre la persona, viajera, de la asimetría, o influencia del desorden, de una cierta cantidad, de fuego, sobre la persona, viajera = Descenso de la felicidad, de la persona viajera.
Ahora bien, en ese viaje interplanetario, nos podemos ahorrar, perfectamente, a la explosión, o a la influencia, del fuego, sobre, la persona, viajera, si tanto, en marte, como, en la tierra, tenemos situados, previamente, de ante mano, dos recintos (R), idénticos, entre sí, en los cuales, suceda, para la mente, de la persona viajera, que:
F (R, T) = F (R, M)
Y en este caso, esa persona, puede realizar, ese viaje, entre esos dos recintos, idénticos, entre sí, situados, uno, en el planeta tierra, y el otro, en marte, por medio, de una cierta implosión, o fuerza de un sueño, nada más.
Todos los ovnis, de Dios, situados, al lado, de cualquier planeta del cosmos, poseen, uno de estos recintos, idénticos entre sí, y por medio, de los cuales, y durmiendo siempre, en el reino de los cielos, una persona, puede viajar, libremente, desapareciendo, de un recinto, y apareciendo, en recinto, idéntico.
F (R, Tierra) = F (R, Marte) = F (R, Júpiter) = F (R, Saturno) = … = F (R, Cualquier planeta del cosmos))
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