La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Rechazar el Evangelio eterno.
Es rechazar, a toda la ciencia eterna, sin principio, alguno, y sin final, alguno, que poseíamos, absolutamente, todas las personas, hombres, mujeres, y asexuadas, antes de aterrizar, en el planeta Tierra, hace unos diez mil años, y por tanto, cuando éramos, las personas, unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), eternos, incorruptibles, inmortales siempre nómadas, dentro del cosmos, por medio, de los ovnis platónicos, y con nuestra única casa, permanente, en el sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad (Dios-Padre).