La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Satanás, el seductor de las personas.
Satanás, hace unos quince mil años, sedujo, a muchas pobres, personas, víctimas suyas, haciéndoles creer, erróneamente, que si viajaban, desde el Reino de los cielos, hacia el planeta Tierra, encontrarían, en ese planeta Tierra, a un cielo, más hermoso, que el cielo, del Dios Trinidad….
¿Y que encontraron, esas personas, en el planeta Tierra, en realidad?
Pues, en lugar de encontrarse, con el cielo prometido, por satanás, se encontraron, en el planeta Tierra, con sus locuras, inevitables, sus múltiples enfermedades, y sus potenciales muertes cadavéricas.
¿Y después, como, ha seguido seduciendo, satanás, a las personas, habitantes del mundo, a lo largo, de diez mil años?
Pues, haciéndoles creer, por ejemplo, a sus víctimas, que el mundo, o planeta Tierra, pues era, toda la Creación, entera de Dios, en lugar de ser, realmente, una parte, muy pequeña, de toda esa Creación.
Haciéndoles creer, por tanto, que no tenían la necesidad, de huir del planeta Tierra, o mundo, en forma de cosmonautas, de Dios, siguiendo el consejo de Jesucristo, para verse, libres, de sus muertes cadavéricas, es decir, haciéndoles creer, erróneamente, que en el mundo, las personas, podían ser, todo lo felices, que así lo desearan, sin la necesidad, por tanto, de tenerse que redimirse, o santificar, mediante, sus vidas sufridas, tal, y como, les aconseja, Jesucristo, para poder huir, hacia sus vidas eternas, de cosmonautas, viajeras, libres, por toda la Creación.
Es decir, satanás, les engaña, a las personas, de tal manera, que esas personas, jamás, se den cuenta, de lo que son, en realidad.
Es decir, satanás, sigue engañando, a sus víctimas, para que esas víctimas, no se aperciban, jamás, de que son, en realidad, unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por todos los planetas del cosmos, el Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, que, por tanto, necesitan, el redimirse del mal, mediante, sus vidas sufridas, en el mundo, para poder alcanzar, justamente, unas vidas eternas, incorruptibles, o inmortales, hechas, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.