La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Seis mil millones de personas, se convierten, en diamantes.
Es decir, el argumento, de un sueño, vulgar y corriente, de 6000, millones, de personas (Dos terceras partes, de la humanidad), se torna, en un momento dado, más, y más feliz, hasta alcanzar, esa felicidad, la máxima felicidad, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, o Padre.
Es decir, 6000 millones de personas (Dos terceras partes de la humanidad), se vuelven, invisibles en el mundo, al ser raptadas, como, el profeta Elías, y como la v. María, por el poder de Dios, a los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, donde se solidifican-duermen, más y más, hasta convertirse, todas ellas, en un diamante, del sueño eterno del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, de carácter eterno.
Este, es el principio, del fin del mundo, anunciado, tanto, por Jesucristo, como, por s. Pablo, como por el libro del Apocalipsis, como por los profetas mayas, para el año, 2012.
Y con esta gran evasión, o con esta gran huida, del mundo, el Hijo del hombre, y sus familiares, también, se vuelven diamantes, como, los 6000 millones de personas, de todas las naciones del mundo, gracias a los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos.
Y el resto, de los 2000 millones, de personas, que se quedan, en el mundo (Planeta Tierra), se dan cuenta, por fin, de que son, solamente, en realidad, unos cosmonautas del Dios Trinidad, que se encuentran, perdidos o extraviados, transitoriamente, en el interior tenebroso del planeta Tierra, y cuyos destinos finales, es, el huir del planeta Tierra, como lo han hecho, las 6000 millones de personas, que en un solo día, han abandonado, el planeta Tierra, y por tanto, actúan, desde entonces, en consecuencia.