La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Ser bueno, y ser malo.
Absolutamente, todas las personas, somos, en realidad, unos cosmonautas, de Dios (La Eternidad), siempre nómadas, es decir, siempre de viaje, por toda la Creación, que poseemos, por tanto, nuestra, única y verdadera casa, permanente, en la Eternidad (Dios).
Y cuando, las personas, poseemos, esa libertad, natural, en nuestras vidas eternas, las personas, somos todas, sin excepción alguna, unos seres, infinitamente buenos, totalmente desconocedores, de lo que es, la malicia o la perversidad.
Pero, si esas personas, infinitamente buenas, en sus vidas naturales, abandonan, por lo que sea, esas, sus vidas naturales, y se quedan a vivir, sedentariamente, dentro del interior tenebroso, de un planeta, como, el planeta Tierra, pues, les ocurren, cosas como estas:
1º Quedan alienadas, por completo, es decir, pierden, por completo, la noción, de quienes son, realmente.
2º Se llenan, de infinitos, defectos, totalmente inevitables.
3º Tienden a asesinarse, entre sí, mutuamente, de una manera, muy veloz, y desmedida.
4º Es decir, a las personas, en estas circunstancias, les resulta, totalmente imposible, el conservar, aunque solo sea, tan solo, un 1 %, de las bondades, infinitas, de sus vidas naturales.
Y por este motivo, Jesucristo, cuando vivía en el mundo, afirmaba, de sí mismo: “Yo, no soy bueno, mientras vivo, en este mundo, pues solo, Dios, y aquellas personas, que, viajan, libremente, hacia, Dios, pueden ser, realmente buenas”